Una pregunta justa con una respuesta sincera. Qué hace mejor una red social, qué no puede hacer y cómo saber cuál de las dos te está faltando.
Esta sale en casi todas las primeras conversaciones y merece una respuesta mejor de la que suele dar alguien que vende webs.
Así que, con franqueza: para algunos negocios, tirar solo de redes está bien durante una temporada. Si vendes algo muy visual a gente que curiosea por gusto, y te entra todo el trabajo que puedes asumir, no tienes un problema que arregle una web. Sigue así.
Pero para la mayoría de gremios y servicios locales son dos cosas que hacen trabajos distintos, y confundirlas es lo que provoca esa pérdida silenciosa de trabajo que no nota nadie.
La diferencia en una frase
Las redes son donde la gente que ya te conoce sigue lo que haces. El buscador es donde va a mirar quien no ha oído hablar de ti en su vida.
Eso es todo. Lo de abajo son consecuencias de esa frase.
Nadie abre Instagram y escribe "electricista urgente cerca de mí". Abre Google. Y cuando lo hace, lo que sale es un mapa de negocios y una lista de webs. Si no estás en ninguno de los dos, nunca fuiste candidato, y encima no te vas a enterar, porque un trabajo para el que ni te consideraron no genera una llamada perdida ni un mensaje sin contestar.
Ese es el coste de verdad, y es invisible. Las redes te enseñan interacciones. No te enseñan las consultas que no te llegaron.
Lo que las redes hacen mejor de verdad
Seamos justos, porque la respuesta no es "borra el Instagram".
Van mucho mejor para enseñar el trabajo sobre la marcha. Un baño terminado, fotografiado un martes y subido esa misma tarde, es más fácil que editar la galería de una web y llega a la gente el mismo día.
Van mejor para recordarle a la gente que existes. Alguien que te siguió hace dos años y de repente necesita un fontanero lleva cincuenta recordatorios pasivos tuyos encima. Eso una web no lo hace.
Y van mejor para transmitir quién eres. La gente contrata a personas, y ahí es donde eso se nota.
Nada de eso es poca cosa. Si se te da bien, sigue.
Lo que no pueden hacer
Que te encuentre quien no te conoce. La visita más valiosa que existe es la de alguien que busca tu servicio en tu pueblo justo en el momento en que lo necesita. Esa persona no está en tu Instagram, está en Google.
Contestar las preguntas aburridas. Si cubres mi zona, si tienes seguro, cuánto cuesta más o menos, si puedes venir en fin de semana. Enterradas en dos años de publicaciones no hay quien las encuentre. En una página, se contestan solas a las once de la noche.
Ser tuyas. Esta es la que más se subestima. Tus seguidores, tus publicaciones y tus mensajes están en un terreno alquilado. Las reglas cambian, el alcance cambia, y hay cuentas que se bloquean por un sistema automático con el que no hay forma humana de reclamar. Pasa poco, pero cuando le pasa a un negocio cuya única presencia era esa cuenta, es una catástrofe. Un dominio y una web que controlas tú no te los puede quitar el algoritmo de otro.
Que las cite nadie más. Google, un asistente de IA, un directorio o el periódico local pueden enlazar una página web. Tus stories no las puede citar nadie.
Cómo saber cuál te está faltando
En vez de discutirlo, compruébalo.
Busca tu oficio más tu pueblo, desde el móvil y sin haber iniciado sesión. Hazlo ahora de verdad.
Si sales en el mapa por arriba, tu presencia local funciona y la web es la siguiente mejora, no una urgencia. Si no sales por ningún lado, ahí es donde se está yendo el trabajo que te falta, y por mucho que publiques eso no va a cambiar.
Y luego pregúntales a los últimos cinco clientes por dónde te encontraron. Si todos dicen Instagram o el boca a boca, eso no demuestra que con las redes baste. Demuestra que Instagram y el boca a boca son los únicos canales que tienes. Los que buscaron y no te encontraron no están en esa muestra.
Lo que nosotros haríamos
Ni lo uno ni lo otro: las dos cosas, en orden.
Primero lo gratis: la ficha de Google bien rellenada, que es lo que te pone en el mapa. Escribimos sobre qué mueve de verdad esas posiciones y casi todo se hace en una tarde.
Después una web pequeña. Pequeña. Cuatro cosas: qué haces, dónde, alguna prueba y cómo contactarte. Le da a la ficha de Google algo a lo que enlazar, contesta las preguntas aburridas y es tuya.
Y después sigue publicando. Ahora ya tienes adónde mandar a la gente.
Preguntas frecuentes
¿Puedo poner mi Instagram como web en la ficha de Google?
Puedes ponerlo, pero la ficha pide una web y un perfil es un sustituto pobre. Quien viene del mapa y se encuentra un muro de inicio de sesión o una publicación que no viene a cuento, muchas veces se da media vuelta.
¿Basta con una web de una sola página?
Para muchos gremios que empiezan, sí. Es infinitamente mejor que nada y puede crecer. Lo importante es que exista, que cargue rápido y que conteste las cuatro preguntas.
Tengo página de Facebook. ¿Es distinto?
Un poco. Las páginas de Facebook las ven los buscadores mejor que los perfiles de Instagram, así que a veces sí aparecen. Sigue siendo la plataforma de otro y sigue siendo mal sitio para explicar lo que cobras.
¿Y si no tengo fotos de mi trabajo?
Pues empieza a hacerlas mañana con el móvil, aunque salgan regular. Una foto real de un trabajo real le gana a una imagen de banco siempre, y nadie espera que un gremio haga fotografía de estudio.
Resumiendo
Las redes son cómo te recuerdan. El buscador es cómo te encuentran. Si solo tienes lo primero, dependes de que te recuerde gente que ya sabe que existes.
Si quieres una opinión sincera sobre si te hace falta o no, mándanos tu Instagram y la búsqueda por la que más te gustaría que te encontraran. Te decimos qué haríamos nosotros, incluso si la respuesta es que hay que arreglar tu ficha y nada más.