Quieres llevarte la web a otro sitio pero te da miedo desaparecer de Google. Qué provoca de verdad esa caída y cómo hacer el cambio sin sufrirla.
La mayoría de la gente que no está contenta con quien le lleva la web se queda igualmente, y cuando les preguntas por qué, la respuesta casi siempre es la misma. No les preocupa el precio ni el lío. Les preocupa desaparecer de Google.
Es un miedo razonable. Hay webs que pierden visibilidad al mudarse. Pero la pierden por motivos concretos y evitables, y saber cuáles son convierte un miedo difuso en una lista de tareas.
Qué provoca de verdad la caída
Cambiar de alojamiento no te cuesta posiciones. A Google le da igual en el servidor de qué empresa esté tu web.
Lo que sí te cuesta posiciones es cambiar las URL sin avisar a nadie.
Imagina que tienes una página en /servicios/instalaciones-electricas que lleva tres años ganándose su sitio para una búsqueda que te trae trabajo. La web nueva la rehace en /electricidad. Nadie relaciona una con otra. Para Google la página antigua ha desaparecido y ha aparecido una nueva sin ningún historial. Y todos los enlaces que apuntaban a la dirección vieja ahora no llevan a ninguna parte.
Haz eso con cuarenta páginas y no has movido tu web. La has borrado y has publicado otra distinta.
Lo único que lo evita
Una redirección. Y en concreto una permanente, una 301 o una 308, desde cada dirección antigua hacia la página que la sustituye.
Google ha dicho de forma clara que las redirecciones permanentes no hacen perder señales de posicionamiento. Lo que se había ganado la página vieja pasa a la nueva. Es la tarea más importante de cualquier mudanza y es justo la que más se escatima.
Tres formas de hacerlo mal.
Usar una redirección temporal. Una 302 le dice a Google que el cambio no es definitivo, así que se espera antes de traspasar las señales. Pueden pasar meses hasta que se asiente.
Encadenarlas. Página vieja a página intermedia a página final. Cada salto pierde algo por el camino y ralentiza el rastreo. De la vieja a la nueva directamente.
Mandarlo todo a la portada. Esta es la que de verdad hace daño, y se ve mucho porque es la fácil. Alguien apunta las cuarenta URL antiguas a la home, la web técnicamente no tiene enlaces rotos y el historial de cada página concreta se tira a la basura. Y quien buscaba un servicio específico aterriza en una portada genérica y se va.
Cómo es una mudanza bien hecha
Antes de tocar nada, lista todas las URL que tiene la web actual. El sitemap que ya tienes, Google Search Console y cualquier rastreador gratuito te darán una lista cada uno, y entre los tres las tendrás todas.
Para cada una, decide adónde va. La mayoría van una a una. Algunas se fusionan. Unas pocas no tienen sustituta de verdad, y esas deben devolver un 404 en condiciones en lugar de mandar a la gente a cualquier sitio.
Y después, algo que importa más de lo que la gente cree: mantén las mismas URL siempre que tenga sentido. Una redirección es un parche. Mejor no necesitarlo. Si las direcciones antiguas se leen bien y describen la página, consérvalas aunque hoy las nombrarías de otra forma.
Antes de dar el cambiazo, baja el TTL de los registros DNS un día o dos antes. Ese ajuste controla cuánto tiempo guarda internet en memoria hacia dónde apunta tu dominio. Bájalo a unos minutos y el cambio pasa en minutos, en vez de en un día entero con unos viendo la web vieja y otros la nueva.
Revisa bien la web nueva en una dirección de pruebas, con los buscadores bloqueados. Y el día del cambio, pon las redirecciones al mismo tiempo que la web, no después.
Qué esperar después
Sé realista. Hasta una mudanza bien hecha suele dar un bandazo.
Las cifras que se manejan para una migración bien ejecutada hablan de que la cosa se estabiliza en unas dos a cuatro semanas, y más en webs complicadas. Un rediseño que además cambia contenidos y estructura puede enseñar una bajada apreciable el primer mes antes de recuperarse.
Así que no lo juzgues a los cinco días. Míralo durante un mes, y mira lo correcto: páginas indexadas, errores de rastreo y si tus páginas importantes siguen apareciendo para las búsquedas de siempre. Google Search Console te enseña las tres cosas gratis.
Si a los dos meses el tráfico no ha vuelto, algo va mal y toca mirarlo, no esperar más.
Lo que siempre se olvida
Las posiciones se llevan toda la atención, pero esto otro da más guerra en el día a día.
El correo. Si tu correo va en el mismo dominio, cambiar de alojamiento puede cortarlo. Averigua dónde está alojado tu correo de verdad antes de mover nada. Aquí se pilla los dedos muchísima gente.
El propio dominio. Si tu proveedor actual lo registró a su nombre, puede que directamente no puedas moverte. Conviene comprobarlo antes de empezar, y de eso hablamos en cómo saber de quién es tu dominio.
Tu ficha de Google. Si cambia la dirección de la web, actualiza la ficha. Son dos minutos que es facilísimo dejar olvidados medio año.
Analítica y Search Console. Asegúrate de que la web nueva está verificada y midiendo antes del lanzamiento, no quince días después cuando quieras saber si la mudanza salió bien.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiarme si mi proveedor actual no colabora?
Normalmente sí, aunque cuesta más trabajo. El contenido se puede recuperar y el dominio se suele poder traspasar por el procedimiento del propio registrador. Se complica si el dominio está a su nombre y no al tuyo.
¿Voy a perder mis reseñas de Google?
No. Las reseñas son de tu ficha de Google, no de tu web. Cambiar la web no las toca.
¿Cuánto dura el cambio en sí?
El cambio técnico suele ser menos de una hora si la preparación está hecha. La preparación es el trabajo; el lanzamiento es la parte fácil.
¿Me cambio y rediseño a la vez?
Sale más a cuenta y es lo que casi todo el mundo quiere. Eso sí, ten en cuenta que si algo va mal después tendrás dos causas posibles en vez de una. Con el mapa de URL bien hecho es algo totalmente normal de hacer junto.
Resumiendo
Tienes derecho a irte. Tenerle miedo a Google no es una buena razón para quedarte con alguien que no te está cuidando.
Mapea todas las URL, redirige en permanente, conserva las direcciones que puedas y vigila Search Console un mes. Ese es todo el trabajo.
Si prefieres no hacerlo tú, traer webs de otro sitio es parte de lo normal cuando montamos páginas web, redirecciones incluidas. Mándanos tu dirección actual y te decimos con franqueza lo complicada que pinta la mudanza.