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Te acabas de dar de alta: qué necesitas online

31 oct. 20268 min de lecturaEN

En qué orden montar tu presencia online cuando acabas de empezar, qué corre prisa de verdad y las dos cosas que casi todo el mundo compra demasiado pronto.

Ya te has dado de alta, tienes el seguro, se lo has contado a todo el mundo, y ahora alguien te dice que necesitas web, logo, redes sociales y una newsletter. Todo a la vez, todo esta semana, y todavía no le has facturado a nadie.

Casi todo eso puede esperar. Parte no habría que comprarlo en el primer año. Este es el orden en el que lo haríamos nosotros, después de ver a mucha gente hacerlo en el orden contrario.

La primera semana: que te encuentren y que te puedan escribir

Antes que nada, dos cosas.

Un teléfono que vayas a coger y un correo con dominio propio. No porque un correo gratuito quede poco serio, aunque queda. Porque el correo de empresa enviado desde una cuenta gratuita cada vez cae más en spam, y un presupuesto que no llega se parece muchísimo a un presupuesto que nunca mandaste.

La ficha de Google de tu negocio. Es gratis, se hace en veinte minutos y para un gremio local vale más en los primeros seis meses que una web. Cuando alguien busca lo que tú haces más el sitio donde estás, el mapa sale por encima de todo lo demás. Si no estás ahí, no estás.

Rellénala bien. La categoría principal correcta, tu zona de servicio de verdad, el horario y fotos de trabajos tuyos en vez de imágenes de banco. Y pídele reseña a tus primeros clientes mientras tienen el trabajo reciente.

Si no haces nada más el primer mes, haz esto.

De la segunda a la cuarta semana: un sitio al que mandar a la gente

Ahora sí necesitas una página que exista cuando alguien te busque, porque te va a buscar. No una web enorme. Una página.

Lo que tiene que contestar, y en este orden: qué haces, dónde lo haces, alguna prueba de que ya lo has hecho antes y cómo contactarte. Ya está. Cuatro cosas.

No necesita blog, ni tienda online, ni sistema de reservas, ni un apartado explicando tu pasión por la excelencia. Eso viene después, si es que viene.

La razón para tenerla pronto no es la web en sí, es que hace funcionar todo lo demás. Tu ficha de Google enlaza a ella. Tus facturas la mencionan. Alguien a quien un amigo le ha pasado tu teléfono la mira antes de llamarte, y o se queda tranquilo o no.

Lo que se compra demasiado pronto

Dos cosas, siempre las mismas.

El logo. Una identidad bien diseñada es algo real y merece la pena pagarla en su momento. En el primer mes son unos cuantos cientos de euros que no traen ni un trabajo. Tu nombre bien puesto en una tipografía decente aguanta perfectamente un año, y para entonces sabrás qué es tu negocio de verdad, que es justo cuando un logo se puede diseñar bien.

La publicidad de pago. La publicidad manda gente a tu web para que decida sobre ti. Si la web no está, o todavía no convence, estás pagando visitas a una página que no puede hacer su trabajo. Pon a funcionar primero lo gratis: la ficha, las reseñas, la página. Anúnciate cuando sepas qué convierte.

Meses dos y tres: ahora sí, lo demás

Cuando empiece a entrar trabajo, descubrirás qué es lo que de verdad te frena. Es distinto para cada uno y casi nunca es lo que esperabas.

Si pierdes trabajos porque no puedes coger el teléfono subido a un tejado, tienes un problema de llamadas. Si los presupuestos te comen dos tardes por semana, tienes un problema de papeleo. Si la gente te hace las mismas seis preguntas antes de contratarte, esas seis respuestas van en tu web, donde puedan leerlas a las once de la noche.

Resuelve el que te esté costando dinero. Lo demás, cuando empiece a costártelo también.

Si vendes en España, una web comercial tiene que llevar cierta información sobre quién está detrás, y hay normas sobre cookies y sobre cómo tratas los datos de quien te escribe. No es complicado y no es opcional. Lo contamos aparte en los requisitos legales de una web en España.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tirar solo de redes sociales?

Puedes empezar así y mucha gente lo hace. Ten clara la contrapartida: estás construyendo en un terreno que no es tuyo, con unas reglas que pueden cambiar, y ahí no te encuentra quien busca tu oficio y tu pueblo. Úsalas de escaparate, no de tienda.

¿Cuánto debería costar una primera web?

Menos de lo que te temes. La nuestra son de 175 a 350€ de alta y 59€ al mes con alojamiento, actualizaciones, cambios y soporte incluidos, sin permanencia. Y más importante que el número: qué pasa en el mes ocho cuando necesites cambiar algo y quien te la hizo ya no esté.

¿Necesito un .com?

No. Usa el que esté libre, sea corto y diga quién eres. Para un negocio que vende en España un .es es de lo más normal y suele ser más fácil de conseguir. Lo que importa es que esté registrado a tu nombre, y eso conviene comprobarlo pronto: mira de quién es tu dominio.

¿Cuándo empiezo a escribir contenidos?

Cuando tengas una página que funcione y trabajo entrando. El contenido es una inversión que se acumula, y necesita una base sobre la que acumularse.

Resumiendo

Ficha de Google, un correo que funcione y una página honesta. Todo lo demás espera a que el trabajo te diga qué hace falta.

Si acabas de empezar y quieres una respuesta clara sobre qué merece la pena ahora y qué dentro de seis meses, cuéntanos a qué te dedicas. Si la respuesta sincera es todavía no, te la diremos, porque un cliente que compra lo que no necesita en el mes uno no sigue siendo cliente.

Siguiente paso

Cuéntanos qué no funciona

Veinte minutos, sin presentación y sin presión. Sales con una respuesta clara sobre si merece la pena hacerlo o no.

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